Premio Espiral Edublogs

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lunes, 6 de octubre de 2014

"PRESTIGIO" Y "DOCENTE" SON TÉRMINOS CONTRADICTORIOS

Un par de vídeos para introducir la reflexión que quiero compartir hoy con vosotros:




Hablar del prestigio de la profesión docente, hoy en día,es poco más o menos lo mismo que hablar de la caída del Imperio Romano: en ambos casos se trata de hechos del pasado. La nuestra es una profesión absolutamente desprestigiada, vilipendiada y cuestionada. Es triste decirlo, pero así hay que reconocerlo. 
No sabría qué ha ocurrido para que esto sea así, pero en cuestión de pocos años, el maestro ha pasado de ser una figura reconocida y respetada, a ser el blanco de las críticas de gran parte de la sociedad. No he realizado ningún estudio para poder presentar aquí cuáles han sido los motivos para ello, pero sí tengo algunas sospechas acerca de los agentes que han provocado esta situación. Puedo estar equivocado, pero voy a tratar de presentároslos:

1.- Los políticos y administración educativa: obviamente, no resulta serio lo que está sucediendo con la legislación educativa en estos últimos 20 años. Reformas, contrarreformas y requetecontrarreformas. Esta falta de estabilidad, y el uso de la educación como arma política no favorece sino el enfrentamiento entre diferentes colectivos y la sensación de que pueden hacer con nosotros lo que les venga en gana. Además, desde la propia administración educativa, con sus decretos, órdenes y resoluciones varias, se está promoviendo el debate social sobre algunas cuestiones "polémicas" (vamos a decirlo así). La bandera de este desprestigio es, evidentemente, la cuestión de las vacaciones....

2.- Las madres / padres del alumnado:  todo el mundo opina sobre lo que hacemos, cada vez tengo una mayor sensación de que, si pudieran, nos organizarían las aulas y todo el colegio. En lugar de ser nuestros aliados, y darse cuenta de que lo que hacemos, lo que proponemos y decidimos tienen como único fin el lograr una mejor educación de sus hijas / os, parece que seamos sus enemigos, que queramos molestarles con nuestras observaciones y que amenazamos la comodidad en la que están instalados con nuestras sugerencias. No lo digo yo, solamente. Como muestra, os recomiendo que leáis estos fabulosos artículo acerca de una de las últimas situaciones con la que nos encontramos:

Sin embargo, paradójicamente, a pesar de esa falta de confianza en los colegios y en los profesionales que trabajan con sus hijos, demandan que puedan pasar cada vez más tiempo en la escuela. Los apuntan a todas las actividades extraescolares que pueden, y si por ellos fuera, la jornada escolar empezaría a las 9 de la mañana (antes, no, que tampoco apetece tener que madrugar demasiado) y terminaría a las 20:00. Así les daría tiempo a tomar café con las amigas, ir al gimnasio, ver "Sálvame" tranquilamente... ¡y ponernos a parir por lo poco que trabajamos! No sé si el aumento del paro ha contribuido a esto, pero en muchas ocasiones me da la sensación de que no tienen otra cosa en que pensar, así que dedican sus esfuerzos intelectuales a criticar lo que se hace en el colegio de sus hijos... Un poco de humor gráfico para ejemplificar la actitud de muchas familias hacia la figura del maestro:



3.- El propio profesorado: me he dejado para el final al colectivo al que trabajo, porque una grandísima parte de culpa de lo que nos sucede la tenemos nosotros mismos. De hecho, debo decir que esta entrada en el blog se desencadena a partir de una rocambolesca situación que he conocido estas últimas semanas. Y que ha provocado mi indignación, como imagino habréis podido ver a lo largo de las líneas anteriores. Os pongo en antecedentes. La Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana (vuelta al primer agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) decidió, antes de las vacaciones veraniegas, regular el horario de los colegio para Educación Primaria, de manera que todas las sesiones lectivas duren 45' y haya un total de 6 al día, 4 por la mañana y 2 por la tarde. Además, la ley especifica que la jornada escolar empieza a las 9'00 y termina a las 17'00. Vamos, no hay que ser un gran matemático para sacar el horario. La única posible intervención que teníamos los centros era determinar si las tardes queríamos empezar a las 15'30 y terminar a las 17'00, o solicitar una modificación para empezar a las 15'00 y terminar a las 16'30. En todo caso, las madres / padres (vuelta al segundo agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) de nuestro alumnado se iban a ver perjudicados, ya que la hora del café / siesta / gimnasio se les acorta. Así ha sido, y así nos lo han hecho saber con diferentes grados de educación, claro está. Obviamente, a ninguno de los damnificados se le ocurre culpar de este enorme perjuicio que sufren a la administración, sino que, naturalmente, la culpa es del colegio al que van sus hijos...

Era importante conocer estos antecedentes, porque la decisión tomada por algunos centros cercanos al que yo trabajo ha sido... ¡MANTENER EL HORARIO DE 15'00 A 17'00! ¿Qué tiene esto de sorprendente? Simplemente, que se obliga al profesorado a trabajar media hora más al día, sistemáticamente, durante todo el curso. Esto hace un total de 2'5 horas extra semanales a la semana; es decir, 10 horas extra mensuales durante todo el curso... Eso, sin tener en cuenta las horas que luego empeñamos en casa. Esas horas que prácticamente nadie en la sociedad sabe que se hacen, aunque nosotros y nuestras familias sí que lo saben.

Quiero recalcar en este punto la obligatoriedad que he comentado anteriormente, porque lo que comentan las madres entre sí es que se han ofrecido voluntariamente para ofrecer un mejor servicio a las familias. ¡Y un cuerno! ¿Cómo puede haber alguien que se crea esto? A mí me resulta absolutamente inverosímil que TODOS los trabajadores se hayan ofrecido para trabajar TODOS los días de la semana durante TODO el curso... A no ser que en esos colegios los maestros sean todos solteros, sin aficiones fuera de su trabajo ni vida personal. En ese caso, podría llegar a entenderlo.

Y esto me lleva a plantearme una segunda cuestión. ¿Durante cuánto tiempo piensan sostener esta situación? Imagino que la intención de la dirección del colegio será solicitar la jornada continua a partir del próximo curso (cuestión sobre la que tengo intención de incluir una entrada también en este blog), pero mucho me temo que esta situación de explotación laboral no mejoraría con este cambio.

Sinceramente, considero este hecho absolutamente vergonzoso y denigrante para nuestra profesión. Si estamos dispuestos a consentir esto, a que nos pisoteen de esta manera... ¿cómo vamos a pedir un mínimo de respeto hacia nuestra labor? Perdemos toda nuestra autoridad, desde el mismo momento en que los afectados consienten este atropello. Debo decir que soy consciente de lo sencillo que resulta criticar a otros compañeros cuando yo mismo no me he visto en esta disyuntiva. Yo creo que me negaría, pero uno nunca puede decir "de este agua no beberé", sobre todo si el único jornal que entra en casa es el propio y una rebeldía así puede suponer la pérdida del puesto de trabajo. Ahora bien, ¿para qué tenemos enlaces sindicales en los colegios? ¿No hay nadie que nos pueda defender ante este tipo de tropelías? 

Por último, sin pretender ser vidente ni jugar a adivinar el futuro, me temo que esta situación puede desencadenar en una serie de consecuencias negativas para la formación del alumnado. En primer lugar, no creo que el ambiente en el que se vaya a trabajar sea óptimo. Por otra parte, ¿estará dispuesto el profesorado a realizar algún tipo de sacrificio más? Me figuro que es más que posible que el profesorado no tenga ninguna gana de organizar actividades complementarias que le suponga alargar todavía más su jornada laboral. Y qué decir de la formación permanente. ¿Se les puede pedir a estos profesionales que sacrifiquen todavía más su vida familiar asistiendo a congresos, conferencias, cursos...?

Para finalizar, una duda, ¿sabéis de alguna otra profesión en la que se dé este tipo de situaciones?

P.D.: Estoy totalmente indignado, y supongo que se me nota. Si he podido ofender a alguien con algún comentario, pido disculpas.


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