Premio Espiral Edublogs

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miércoles, 27 de mayo de 2015

Evaluaciones diagnósticas o la ineptitud política elevada a la máxima potencia

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Estos días, los centros educativos estamos inmersos en la realización de pruebas diagnósticas en 1º, 3º, 4º de Primaria y 2º de ESO, una de las consecuencias directas de la implantación de la última (hasta el momento) reforma educativa, la LOMCE. Se trata de una ocurrencia más de alguna de las muchas “mentes preclaras” que pueblan el ministerio de educación y otros edificios de la administración educativa,
alguien que debe hacer varios lustros que no pisa un aula, y que ha tenido la genial idea de exportar a nuestro país un recurso que, sin embargo, funciona desde hace décadas en otros países del continente. Entonces, ¿a qué se debe mi rechazo ante esta propuesta? Pues se basa en tres aspectos de las mismas que os describo a continuación: planteamiento, ejecución y utilización de los resultados.
a) Planteamiento de las pruebas: la “Orden de 13 de diciembre de 2007 sobre evaluación en Educación Primaria”, en su artículo 2 habla del carácter de la evaluación y dice así: “La evaluación de los aprendizajes del alumnado será continua y global y tendrá en cuenta su progreso en el conjunto de las áreas del currículo”. Gran contradicción, entonces, supone esta evaluación diagnóstica. Mientras que la legislación vigente nos propone que la evaluación sea como un “video”, en el que observemos y valoremos los progresos del alumnado en las diferentes asignaturas a lo largo del curso, la diagnóstica nos propone que hagamos la “foto” de un solo día. O alguien no se ha leído la ley, o si lo ha hecho, ha pasado de ella y hasta de la madre de quien la parió. Podríamos pensar que esta ley, al ser anterior a la LOMCE, no refleja todavía la filosofía evaluadora que subyace detrás de la misma. No obstante, nos encontramos con que la propia Ley Orgánica pretende dar un serio impulso a la adquisición de competencias clave, que no es otra cosa sino un conjunto de habilidades y capacidades que el alumnado debe poner en práctica en contextos reales. ¿Qué evalúan las pruebas diagnósticas? Todo aquello que está en el extremo contrario, ya que se trata de un examen tradicional, de los de toda la vida. ¿Paradoja casual o ineptitud extrema? Apuesto por lo segundo.
b) Ejecución: ésta es, sin ninguna duda, la gran chapuza de la administración en lo que se refiere a las pruebas diagnósticas. Se plantean como una evaluación externa, pero como resulta que no hay dinero en las arcas del estado para llevar evaluadores externos a todos los centros, nos dictaminan que las realice y corrija un maestro del propio centro. De este modo, no hay ningún control sobre la realización de las prueba. Queda patente que la administración confía en la honradez de los colegios en este aspecto, supondremos que más por necesidad que por convicción, pero en vista de la utilización posterior que se hace de los resultados obtenidos por cada centro, yo os aseguro que se hacen muchas trampas. Enseguida veremos porqué.
c) Utilización de los resultados: y aquí tenemos la gran perversión de los políticos. Nos han querido vender estas pruebas como un instrumento de uso interno, una herramienta que los centros pueden utilizar para detectar sus debilidades y proponer algunas acciones de mejora de cara a los cursos siguientes. Sin embargo, estos resultados se hacen públicos, las familias tienen derecho a conocerlos y se publica un ránking de centros en función de los mismos. ¿Dónde está el problema? ¿Es que los colegios tienen miedo a lo que pueda salir de aquí? Miedo, no. Lo que sucede es que estamos en una época en la que la natalidad ha descendido mucho, y la administración educativa está suprimiendo líneas de todos aquellos centros en los que no se llenan las plazas vacantes, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. De momento, que yo sepa, las familias no están considerando los resultados de las pruebas diagnósticas como un factor determinante a la hora de decidir dónde van a matricular a sus hijos, pero obviamente, nadie quiere arriesgarse a salir perjudicado. Por tanto, ¿qué hacen los colegios? Como no hay ningún control sobre la realización de los exámenes, resulta muy sencillo hacer trampas. Os cuento los diferentes planteamientos ante los que me he encontrado:
– Hay colegios honestos, que ven en estas pruebas una oportunidad para la mejora. Hacen las pruebas con toda honradez, sin que el profesorado interfiera en las respuestas del alumnado y cumpliendo a rajatabla con las indicaciones de la administración. Es posible que el primer año fueran la mayoría, pero poco a poco, han ido disminuyendo.
– También hay colegios que no interfieren en los resultados y dejan que el alumnado conteste libremente, mostrando sus conocimientos reales. Pero, luego, una vez corregidos y vistos los resultados (recuerdo que son los mismos profesores del colegio quienes lo corrigen) eliminan los exámenes que peores notas han obtenido para que no baremen. Suena extraño, pero es posible, porque como no hay ningún control externo, fácilmente puedes registrar que estos alumnos no han asistido a clase el día de la realización de las pruebas, aunque ello no sea cierto.
– Por último (al menos que yo sepa, porque la imaginación humana supera los límites de lo previsible), existen centros que, directamente, les dictan a los alumnos aquello que tienen que poner en cada ejercicio. Suena raro, ¿verdad? Pues es así, confesado “off the record” por los mismos profesores que lo han hecho. Así se aseguran que el colegio en el que trabajan estará en un puesto bien alto en ese ránking de centros que la administración publica anualmente. Como, además, el márketing educativo ha aumentado notablemente estos últimos años, nada mejor que estar en los primeros puestos para lanzar la noticia y vender lo “buenos” que somos. Para que la cuestión resulte todavía más maligna, en esta clasificación puntúan por igual los colegios unitarios en los que solamente asisten seis alumnos que aquellos que tienen cinco líneas y más de mil alumnos. Aparecen por igual los centros públicos situados en barrios marginales que aquellos concertados localizados en barrios residenciales cuyas familias pertenecen a nivel socio económico alto.
En conclusión. ¿Qué credibilidad tienen estos ránkings? Cero. Que nadie saque pecho porque el colegio al que va su hijo ha sacado las mejores notas en las pruebas diagnósticas. Y, por supuesto, que ninguna familia decida dónde va a escolarizar a su hija/o basándose en estos datos. También  me gustaría que nadie culpe ni acuse de nada a los centros, sea cuál sea su actitud ante la evaluación externa. Toda la responsabilidad recae en la administración educativa y en los políticos que proponen estas actuaciones, en primer lugar, por plantear algo absolutamente innecesario y que no aporta nada realmente útil, en segundo por no proponer ningún tipo de control y, en tercer y último lugar, por hacer un mal uso de los resultados obtenidos. Son unos chapuceros absolutos, así que tienen lo que se merecen.

lunes, 18 de mayo de 2015

GESTIONA MEJOR TU VIDA: GIRO 7 (EVALUACIÓN)

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Y hemos llegado al último giro propuesto por Berto Pena. En este caso, propone una revisitación continua y periódica de aquello que hemos ido tratando de poner en práctica a lo largo de todos los giros anteriores. 

Personalmente, me he sentido muy satisfecho tras la lectura de este capítulo, porque la propuesta del autor se ajusta perfectamente a aquello que he tratado de hacer por medio de estas frecuentes entradas en mi blog. Desde el primer momento quise redactar una especie de "cuaderno de Bitácora", un seguimiento personal de mis progresos, pero también de mis dudas y dificultades. Y no encontré un sitio mejor para hacerlo que este mismo blog, de tal forma que, al mismo tiempo que plasmaba por escrito mis reflexiones, me servía para compartirlas con todos aquellos que leen mis entradas.

El resto del libro también es francamente útil, especialmente para todos aquellos que encuentren dificultades en organizar sus recursos tecnológicos. Honestamente, creo que no es mi caso. He leído los capítulos finales con interés, pero no he encontrado en ellas demasiadas propuestas "rompedoras", tal vez porque no encuentro demasiadas dificultades en los aspectos que describen.

Con todo, el libro es fabuloso y, combinado con otras propuestas similares, es de una gran ayuda a la hora de mejorar nuestra productividad si conseguimos hacer nuestras las propuestas del mismo. 

Desde aquí, y con toda la humildad posible, os recomiendo la lectura de esta obra. Seguro que mejoráis vuestra productividad, al mismo tiempo que reducís vuestro estrés.

jueves, 14 de mayo de 2015

TABLETS EN EL AULA: DEL PDF AL REA

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La implantación de la tecnología en las aulas es un hecho consumado. De un tiempo a esta parte hemos asistido a una irrupción imparable de diferentes dispositivos tecnológicos y digitales en nuestras clases. Prácticamente no deben quedar aulas en nuestro país en la que no se haya instalado un proyector y una pizarra blanca, y en el caso de los más afortunados, una PDI (Pizarra Digital Interactiva). Los colegios también han realizado un ímprobo esfuerzo para conseguir que todas las aulas puedan acceder a una señal wifi. Y el gran paso que muchos ya se están atreviendo a dar es fomentar la adquisición de tablets por parte del alumnado.

Estoy plenamente convencido de que éste es el futuro de la educación. Sin embargo, hay todavía unas cuantas salvedades que deberíamos considerar, y sobre las que me planteo reflexionar en esta entrada.
1.- Lamentablemente, todo este proceso de implantación de tecnología en el aula, no ha ido acompañado por un buen Plan de Formación del Profesorado. Tengo la sensación de que la administración educativa no ha sabido potenciar y, sobre todo, controlar qué acciones formativas están llevando a cabo los maestros y como todas estas novedades se introducen de una manera REAL y EFECTIVA en sus programaciones de aula. Bien es cierto que desde el gobierno central se ha puesto a disposición del profesorado una fabulosa web de formación, como es el INTEF (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado), pienso que el problema es que se deja la participación en dichas acciones formativas a la voluntad de cada profesional y cada centro. Al menos, así lo vivo en un centro concertado, no sé qué sucederá en la enseñanza pública.
2.- La acuciante necesidad de cubrir todas las plazas vacantes en los colegios para evitar recortes y pérdidas de líneas educativas, agravado por el descenso en el índice de natalidad que se produjo en los peores años de la crisis económica, ha causado un aumento de popularidad del márketing educativo. Hay que captar clientes, por tanto hay que venderse. Y todo este tema de los recursos tecnológicos, vende. Mi duda, por lo tanto, es saber si los colegios que han apostado por implantar tablets en sus aulas lo han hecho por convencimiento o porque es lo moderno y hay que subirse al carro.
3.- El uso de tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir algo. La tecnología, por sí misma, no va a mejorar la educación de nuestro alumnado si no va acompañada de un importante cambio metodológico. Esta tercera reflexión, me vuelve a llevar a la primera. ¿Está el profesorado preparado para ello? ¿Sabemos qué hacer con tanta tecnología, cómo sacarle el máximo partido para mejorar los resultados de nuestro alumnado?

En respuesta a esta última cuestión, y previendo que la respuesta a ambas preguntas sería un rotundo y sincero “NO”, la mayoría de las editoriales se han afanado en tratar de facilitar la labor de aquellos profesores que, de un día para otro y sin apenas preparación para ello, se encuentran con que todos sus alumnos han sustituido el libro de texto por tablets. ¿Altruismo de las editoriales? Más bien, interés, diría yo, porque ven peligrar el negocio. Por ello su oferta pasa por vender al alumnado la licencia del libro de texto tradicional en formato PDF, de manera que el maestro no verá amenazada su estabilidad en esa de confort en la que tan seguros nos sentimos. ¿Mejora esto en algo la calidad de la enseñanza? No. ¿Hay algún cambio metodológico? Tampoco. Seguiremos impartiendo la clase magistral, pero sustituyendo el formato papel por el soporte digital. Puede resultar motivador en un primer momento, pero una vez pasada la novedad, se acabó la motivación.
En vista de que el profesorado se está dando cuenta de este hecho, y dado que estamos demandando algo nuevo, algo diferente, varias de estas editoriales han dado un paso más, y lo que nos venden ahora es una licencia de acceso al libro de texto, de nuevo en PDF, pero acompañada de un banco de recursos tales como videos y animaciones, que pueden servir de apoyo a la enseñanza de los contenidos. La gran novedad que nos venden es que, en esta ocasión, los temas son personalizables por el profesorado y adaptables a las posibilidades reales del aula. Bueno, es un paso más, pero creo que tampoco es suficiente ni facilita ningún cambio metodológico. Por lo que a mí respecta, cuando necesito ampliar algún tema o mostrar algún apoyo visual, en Internet hay una infinidad de recursos para utilizar.
En paralelo a esta propuesta de las editoriales, también ha surgido todo un mundo de empresas que se dedican a fabricar y comercializar tablets para su uso educativo en los centros escolares. La novedad es que en su oferta no solamente incluyen el “hardware” (es decir, el dispositivo), sino que ya vienen acompañadas de un paquete de aplicaciones pensadas para educación. Esta opción me parece bastante buena, aunque resulta del todo improcedente si, vuelvo a mi reflexión inicial, ello no va acompañado de una buena formación del profesorado (como, por desgracia, suele ocurrir en la mayoría de los casos).
La mayor potencialidad que nos ofrecen las tablets es su movilidad. Nos permiten salir del aula, incluso del centro, para potenciar un aprendizaje significativo y en una gran variedad de contextos. Esta característica la perdemos si nos limitamos a adquirir licencias en PDF. Afortunadamente, no tenemos porqué hacerlo. Cuando te molestas en formarte, descubres que tenemos una nueva herramienta a nuestro alcance que nos va a permitir un nuevo enfoque a la hora de implantar tablets en el aula. Se trata de los Recursos Educativos Abiertos (REA), de los cuales disponemos de un importante banco de ellos en Internet listos para usar en nuestras aulas. Recomiendo muy especialmente la web Procomún , pero también os aconsejo que os creéis vuestros propios materiales. Para ello, disponemos de un recurso muy sencillo de usar e intuitivo como es exelearning. Si somos capaces de avanzar en este campo, sí que estaremos dando un paso importante en la mejora de la calidad educativa que ofrecemos a nuestro alumnado. De todos modos, también es importante resaltar que la apuesta por la implantación de tablets en nuestras aulas no implica que tengamos que utilizarlas el 100% del tiempo lectivo. Hay que tener criterio suficiente para determinar qué otras metodologías queremos seguir utilizando y estudiar detenidamente cómo combinarlas todas, sin renunciar por ello a unas u otras. Tener tablets en nuestros centros no significa que renunciemos al trabajo cooperativo, a la realización de murales, a la lecto escritura en papel…

Para terminar, me gustaría que esta reflexión sirva no solo a aquellos docentes que puedan leer la entrada, sino también a las familias que se dejan cegar por el márketing que están haciendo los colegios. Con respecto a las tablets en el aula, no es oro todo lo que reluce. No es garantía suficiente que el colegio haya apostado por tener tablets en un curso determinado (aunque es importante, no lo voy a negar). Es necesario “rascar” un poco más, no quedarse en la superficie, y ver qué hacen con ellas. Si se han quedado en el PDF, malo; si vamos avanzando hacia el uso de REA, diferentes apps educativas y se aprovecha su movilidad, entonces estamos en el buen camino.

miércoles, 6 de mayo de 2015

8 consejos para elegir colegio



Llega el mes de mayo y con él se abre el proceso de admisión de alumnos en los centros educativos. Es un momento trascendental, tanto para los propios colegios como para las familias. Voy a centrarme en este artículo en este último agente: las familias.
Decidir a qué colegio vas a llevar a tus hijos no es una cuestión baladí. Todos queremos lo mejor para ellos, y el tipo de educación que reciban será un factor clave en su crecimiento y determinará en gran medida la clase de persona en la que se convertirán en el futuro. Por ello, no queremos equivocarnos y puede que tengamos muchas dudas para decidirnos por un colegio u otro. Hay quien lo tiene claro y sabe perfectamente dónde quiere escolarizar a su hijo, bien porque ya tiene hermanos mayores en ese centro, bien porque él mismo es antiguo alumno de ese colegio. El caso es que lo conoce, le gusta y asume su propuesta educativa. A todos estos, mi más sincera enhorabuena. Y suerte en el proceso para que su hijo/a pueda entrar en el colegio elegido.
Pero también hay muchas personas a las que les cuesta mucho decantarse por un colegio u otro. Sus dudas e incertidumbres son lógicas y comprensibles, incluso me atrevería a decir que totalmente elogiables porque ello implica preocupación por el futuro de sus vástagos. Esto se manifiesta claramente en el aumento de asistentes a las jornadas de puertas abiertas que todos los centros organizan y publicitan a bombo y platillo, y en las campañas de márketing que la mayoría de colegios están lanzando. Para todas estas familias, desde el doble punto de vista de padre y profesional de la educación, ahí van una serie de consejos que espero que les puedan ayudar a tomar una decisión correcta (y no se arrepientan de ella):
1.- Elegid un colegio que esté cerca de casa. Indudablemente, la comodidad a la hora de llevarlos y recogerlos debe ser un factor importante que hay que poner en la balanza. Poder ir al colegio andando y prescindir del coche es un lujo que no valoramos suficientemente. Además, esto nos permitirá un mayor contacto y comunicación con el centro, nos da facilidad para acercarnos al mismo siempre que sea posible e, incluso, colaborar con ellos y participar en las actividades que se nos oferten.
2.- ¿Enseñanza pública o enseñanza concertada? Si bien es cierto que no son tantas las diferencias que hay entre un tipo de centros y otros (aunque en estos últimos tiempos hay un interés político por enfrentar ambos sectores), es importante tener claro qué queremos, sobre todo si tenemos algún tipo de inquietud política que pueda hacer que la balanza se incline hacia un lado determinado. Cuenta la leyenda que se dio un caso de un padre que supo que sus hijas iban a un colegio concertado cuando asistió a una reunión del AMPA… ¡de la que él era el presidente! (y no es leyenda, lo he vivido yo en primera persona).
3.- Visita el centro. Si ya lo has hecho en la jornada de puertas abiertas, estupendo. Si no has podido hacerlo, no te preocupes. Habla con la dirección del colegio, concierta una cita, pregunta todas las dudas que tengas. Tal y como están las cosas, con la bajada de natalidad que hubo en los tiempos en los que la crisis más apretaba, seguro que te recibirán con los brazos abiertos. Y si no es así…
4.- No te dejes impresionar por sus instalaciones y medios tecnológicos. Si bien es cierto que ambos factores son importantes y que tienen un impacto grande en nuestra primera impresión, puede que “no sea oro todo lo que reluce”. Resulta mucho más importante conocer cómo se trabaja, qué metodologías se emplean, qué proyectos se realizan… Un ejemplo claro. Hay algunos centros que han apostado por el uso de tabletas en el aula, para seguir haciendo lo mismo de siempre. Simplemente han cambiado el soporte papel por uno digital que resulta más motivador, pero que no implica necesariamente modernidad.
5.- Conoce su proyecto educativo… La educación que reciban tus hijos dependerá fundamentalmente de él. Es mucho más significativo y determinante que todos los medios tecnológicos e instalaciones con las que se cuente. …y asúmelo. Ahí tienes la oferta del centro. Estúdiala. Comprueba que se adapta a tus demandas y que realmente se cumple. Y luego, no pretendas cambiarla para que el centro se organice según tus necesidades. Esto, solo te provocará enfrentamientos, discusiones y disgustos innecesarios e improductivos (porque, casi con total seguridad) no lograrás que el colegio se adapte a ti.
6.- Visita su página web. Allí podrás descubrir si se trata de un colegio activo, vivo, que organiza numerosas actividades y las da a conocer, abierto a la participación y colaboración de las familias.
7.- Pregunta. Seguro que tienes familiares, amigos y conocidos que llevan a sus hijos a todos los colegios en los que tienes interés. Pregúntales a ellos qué tal les va, si están contentos… Escucha a todos, fórmate tu propia opinión y decide tú mismo.
8.- Interésate por el factor humano. Mucho más importante que la tecnología, las instalaciones y todos los papeles que puedas ver, el factor determinante en la calidad de unos y otros es el profesorado. Habla con ellos, pregúntales tus dudas… El trato que recibas y la actitud que muestren hacia ti serán muy parecidos a lo que luego pueda recibir tu hijo/a. Piensa que vas a confiar en ellos una parte muy importante del crecimiento de tu hijo, así que tienen que transmitirte eso, confianza.
Espero que estos consejos, escritos desde la más sincera humildad, puedan serte útiles. Y, sobre todo, deseo que acertéis en vuestra elección para que vuestros hijos e hijas puedan asistir felices al colegio que vosotros hayáis escogido para ellos. Mucha suerte.

REA: un recurso muy recurrente

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La educación en España se encuentra en un momento en el que una gran parte del profesorado demanda un cambio de modelo.  Sin embargo, la administración educativa, a pesar de los incontables vaivenes normativos a los que nos tiene acostumbrados, no realiza una apuesta firme y decidida en pos de este cambio. Así pues, las ganas de innovar y hacer cosas nuevas se quedan muchas veces en eso, simples intenciones que no llegan a concretarse en nada.

La falta de formación, el desconocimiento de ciertos recursos, el miedo a encontrarse solos en el proceso y otros factores más, son causa directa de que algunos profesionales de la docencia abandonen sus iniciativas y se mantengan en eso que se denomina "zona de confort", que no es otra cosa sino hacer lo que siempre han hecho. En todo este sentido, la irrupción de la tecnología en el ámbito educativo está jugando un papel fundamental, tanto para motivar y facilitar experiencias de innovación como para echar hacia atrás a aquellos más reacios a usarlas.

Muchos de nosotros quisiéramos, además, suprimir los libros de texto de nuestras aulas. Pero... ¿cómo lo hacemos? ¿Tendríamos tiempo suficiente para preparar nuestros propios materiales? ¿Sabríamos hacerlo? Pues bien, si queremos hacerlo, hay que empezar por pequeñas experiencias, y para ello, nos encontramos con una herramienta que nos puede ayudar mucho: los REA (Recursos Educativos Abiertos). Aquí os dejo un pequeño video introductorio:

Y ahora... ¿dónde podemos encontrar REA listos ya para implantar en nuestras clases? Seguramente hay un montón de páginas que nos ofrecen este recurso. Yo, por mi parte recomiendo a todos que le echéis una ojeada a la página web de Procomún. Se trata de un sitio "oficial", creado por el Ministerio de Educación, en el cual maestros y profesores como vosotros comparten y ponen a disposición de todos diferentes recursos creados por ellos mismos:

enlace a PROCOMÚN

Como podéis ver, se trata de una web fabulosa, muy completa e intuitiva. Se pueden buscar recursos listos para descargar por niveles educativos, etapas, tipo de recurso... En el presente curso yo he usado dos de ellos: uno acerca de la reproducción humana y otro para estudiar la Edad Media. Y ya tengo localizado uno sobre la poesía que tengo intención de implantar en el aula el próximo curso. Los resultados son muy buenos. La valoración que hace del recurso el alumnado es totalmente positiva. De todos modos, siempre conviene revisarlo bien antes de su implantación, ya que se trata de recursos diseñados para implantar en un contexto concreto y puede que haya algunos aspectos que necesitemos adaptar a nuestras aulas.

Y, para los más valientes y atrevidos, tenemos la posibilidad de crear, diseñar y publicar nuestros propios REA, también de una manera bastante sencilla. Para ello, me gustaría presentaros de manera también muy breve a través de este tutorial una herramienta muy potente: exelearning.

Como os he dicho antes, yo ya estoy registrado en la plataforma "Procomún", he usado varios de los materiales que allí se ofrecen e, incluso, me he atrevido ya a diseñar y compartir mi primer REA. ¿Alguien más se atreve? ¡Os espero!